sábado, 22 de octubre de 2011

Una Violación en el Siglo XV. Un caso real


Este post ya fue publicado el año pasado en mi otro blog, Calaix per Mistos, y releyéndolo creí interesante ofrecerlo a un abanico más amplio de lectores en Calix, ya que el otro blog está más restringido debido al idioma. Veamos pues un caso medieval de uno de los actos más reprobables que ha azotado todas las épocas de la humanidad: La Violación.
Hablar de mujeres y violaciones en la edad media es un tema muy complejo. Muchas veces las mujeres eran violadas y nunca solía haber una respuesta judicial que castigara aquellos delitos. El problema radicaba en el tipo de mujer que había sufrido el ataque; la zona donde había ocurrido y la época en que ello pasara. Evidentemente una pobre campesina de los siglos IX-X en las tierras de frontera tenía menos opciones a ser defendida en un juicio que no una mujer noble de los siglos XIV o XV por ejemplo.
En el mundo rural y durante el feudalismo, muchas de las violaciones debían haber sido llevadas a término por los propios señores de las tierras. Es evidente en esos casos que la mujer o el hombre que osara denunciar a su señor no haría más que crearse un sinfín de problemas con éste, así que muchas veces era mejor callar y hacer ver que no había pasado nada. Pero cuando el violador tocaba alguna mujer del señor, posiblemente sí que habría un litigio ya que aquella mujer era considerada como una propiedad del señor si era campesina. Y también habría litigio tanto más si la mujer era de otro estatus superior.
En cuanto a la nobleza, hay testimonios de algunos intentos de violación que fueron llevados a juicio y en los que se obtuvo condena. Así encontramos en el siglo XIV el caso de Blanca de Centelles, castellana del castillo de Eramprunyà, situado hoy día el municipio de Gavá.
Blanca era hija del malcarado Bernat de Centelles, un hombre feroz y muy agresivo que tuvo muchos problemas con la justicia, aún siendo él mismo castellano de Eramprunyà. Tanto es así que también fue llevado a juicio por intentar violar a su propia hija. El juez dictó sentencia de separación y la madre se tuvo que llevar a la hija, que por aquel entonces aún era una jovencita, a otra jurisdicción de la familia.
Todo esto viene al hilo de un curioso documento que me gustaría traer a este blog y que da título a la entrada de este post. El documento en cuestión se halla en Vic, en el Archivo de la Veguería. Lo publicó y comentó Luís Orriols y Monset en su obra: Manuscrits del Bé i del Mal. (Manuscritos del Bien y del Mal) Una obra donde recoge una selección de diversos documentos inéditos de los archivos vigatanos.
Este caso en concreto ocurrió en el año 1414, en la heredad del manso de Can Alovet, en el término de Sant Bartomeu del Grau en la comarca de Osona en Cataluña. Se trata de la violación de una jovencita por parte de un mozo que trabajaba en las tierras de los Alovet y que gracias a la oportuna intervención del hijo de dueño, esta vez la violación no quedó sin ir a juicio.
Desafortunadamente, el autor no publicó el texto entero, sino tan solo un resumen haciendo él los diversos comentarios, pero con esto ya tenemos bastante para hacernos una idea de lo que pasó.
Antes de continuar me gustaría comentar que el lenguaje del juicio es llano y duro, diciéndose las cosas por su nombre y, como dice el autor: sin concesiones al eufemismo. Las partes textuales del documento están originalmente escritas en catalán antiguo, y para evitar mostrar un post demasiado farragoso, he pasado a traducirlo directamente al castellano, intentando conservar dentro de lo posible el sentido original de las expresiones. Aclarado esto, pasemos entonces al caso.
La chica que sufrió la violación se llamaba Margarita, pero en el documento es llamada Margoy. Según Orriols y Monset, esto era un denominativo antiguo que hoy se ha perdido. Así, según el autor, el nombre real de la joven sería el de Margarita pero en su entorno familiar la deberían llamar Margoy. También aparece un chico al que denominan Xoi, que según el investigador sería otro denominativo, pero esta vez de Francisco.
Según parece, Margoy ofrecía sus servicios como sirvienta en la masía de los Alovet y ella era la encargada de llevar el almuerzo a los mozos que trabajaban las tierras de la masía. Conforme a Orriols, aquella chica era muy hermosa y dada a lucirse delante de los hombres. Le encantaba que la miraran y juguetar con los jovenes, aunque conservaba intacta su virginidad. En aquella ocasión fue a llevar la comida a dos chicos, uno era el que ya hemos citado como Xoi y otro el que sería su violador, un tal Joan Engelats. Después de hacerles entrega del almuerzo, parece ser que Margoy se quedó un rato con ellos mientras estos comían. Pero no se estuvo quieta ni un momento, jugueteando inocentemente y así, medio en broma, comenzó a coquetear con ellos, lanzándoles piedrecillas entre traviesas risas. Una vez que terminaron de comer, los jóvenes se tumbaron a echar una siesta, mientras que la chica continuó molestándolos y provocándolos. Según Orriols, les hacía cosquillas en la oreja con una ramita y cosas por el estilo mientras que los chicos se hacían los dormidos.
Después de un rato Margoy se fue a recoger unas ramas de leña para el hogar de la masía, dejando los utensilios del almuerzo allí, junto a los chicos, para volver a buscarlos más tarde. Fue mientras que la muchacha estaba ausente cuando el susodicho Joan le confesó a su compañero que quería tener relaciones con Margoy. Y así es como encontramos en el documento lo que le dijo Joan a Xoi y que este así lo declara: “...que él quería joderse a la Margoy y que él hiciese callada ”, es decir, que su compañero no le dijese nada a nadie. Este, al contrario, lo que hizo fue retar a Joan a hacerlo, diciéndole que: “...un dinero te daré si lo haces y si no lo haces me pagarás tú otro.” Así lo declara el propio Xoi cuando es interrogado por el juez.
Cuando volvió la chica, Joan se le acercó y diciéndole que: “...él le mostraría un nido de garza” la llevó a un lugar apartado. Según el testimonio de Xoi, Joan...:
“... tomó a la dicha Margoy por el brazo y lánzola al suelo, más allá del trigo. Y levantó las faldas a la dicha Margoy y agachóse sobre ella y sacóse el carajo de las calzas queriendo hacérselo.” Después añade: “... se soltó sobre la dicha Margoy”, es decir, eyaculó encima de ella.
Orriols explica que primero la chica comenzó a gritar al verse atrapada, pero que después se relajó o al menos intentó aceptar lo que le estaba pasando. El hecho es qué, siempre según Orriols, los gritos de Margoy atrajeron al hijo del dueño de la masía, Gabriel Alovet. Este vio lo que pasaba y agarró al atacante por la espalda con violencia, sacándole de encima de la chica. Una vez alzado el agresor, el hijo de Alovet observó que éste estaba manchado de deposiciones. Resultó ser que la chica no tuvo la suficiente entereza o fuerza para mantener el esfínter cerrado y se dejó ir, seguramente por el miedo o la angustia, manchando con sus deposiciones al violador.
Ahora veamos extractos reflejados en el documento del interrogatorio que se le hizo a Gabriel Alovet. El juez interroga a Gabriel para poder determinar si realmente ha habido una violación y después sobre la situación en que éste encontró al asaltante.
Primero encontraremos en tono indicativo la descripción de las preguntas del tribunal y a continuación lo que el declarante respondió. Las palabras intercaladas entre paréntesis son mías, para dar mejor sentido o explicar el significado de algún término o concepto.

Extractos

Interrogado (sobre) si el dicho Joan Engelats tenía las calzas descalzadas. Y dijo que no, pero que se ve que las calzas que el dicho Joan llevaba estaban totalmente rasgadas por delante y que no le causaban gran molestia.”

“Interrogado (sobre) si el testigo vio que el dicho Joan Engelats se hubiera bajado las calzas y tuviese su miembro fuera de las dichas calzas. Y dijo el testigo que vio como el dicho Joan se levantó de sobre la dicha doncella y que tenía el miembro fuera de las calzas y que parecía que tuviera dichas calzas un poco por debajo de la ingle.”

Interrogado (sobre) si el testigo vio a la dicha doncella sangrando. Y dijo que no la vio destapada sino de medio muslo hacia abajo, así como (también) es verdad que el testigo vio que el dicho Joan cuando fue alzado de encima de la dicha doncella se limpió su miembro y el vello púbico que tenía llenos de mierda.”

Interrogado (sobre) si el testigo oyó decir al dicho Joan que había corrompido (desvirgado) a la dicha doncella. Y dijo que no, al contrario, el dicho Joan le dijo al testigo que no le había podido meter nada el miembro en la natura. (El sexo de la joven)

Ahora la interrogada es la chica:

Interrogada (sobre) si el dicho Joan, yaciéndole encima le metió el carajo en el coño. Y dijo que och. (och quiere decir sí)

Interrogada (sobre) si le hizo daño. Y dijo que no lo sabe, pero ella declara que se ensució de mierda.”

Interrogada (sobre) si jamás alguien la había jodido. Y dijo que no. (El juez le pregunta si ya había tenido antes relaciones con hombres.)

Después le tocó el turno del interrogatorio al propio Joan Engelats.

Interrogado (sobre) si la dicha Margoy se soltó de mierda en el declarante yaciéndole encima. Y dijo que och, () que todo el vello púbico y el miembro y los muslos se los ensució de mierda. Y que él le dijo a la dicha Margoy: “Oh traidora, como me has manchado

Hasta aquí el interrogatorio a los personajes principales que Orriols publicó del documento. Pero el interrogatorio no concluyó con ellos. Faltaron las pruebas para dictaminar si en realidad había habido penetración y si la chica había sido violada y desvirgada por Joan.
Según parece estas pruebas las efectuaron cuatro matronas que comprobaron si la virginidad de Margoy permanecía aún intacta. Estas cuatro testigos se llamaban Elisenda, Francisca, Catalina y Clara. Las cuatro declararon por separado y llegaron a las mismas conclusiones:

Interrogada si ella, testigo, ha reconocido a la dicha Margoy y si reconoce que la dicha Margoy sea virgen o corrompida (desvirgada) por hombre. Y dijo en esto que ella, testigo, reconoce y ha visto que la dicha Margoy no está corrompida por hombre, al contrario, que está bien cerrada y sellada.”

Estos han sido los extractos del documento que publicó Lluís Orriols. Curiosamente el autor llega a la conclusión de que la chica dejó ir el esfínter a propósito como método de defensa. A mi juicio creo que fue más bien producto del miedo y de la angustia. Aunque no se cita en ningún lado la edad de la chica, imagino que esta debía ser muy jovencita y que, obviamente, una situación de violencia como aquella le debía asustar muchísimo.
Por otro lado, quiero llamar la atención sobre las contradicciones que hubo. en el caso durante el juicio. Mientras que Gabriel, el hijo del dueño de la masía, declara que Joan le dice que no penetró a la joven, ella declara que sí lo hizo y por otro lado está el testimonio de las matronas que atestiguan que Margoy es virgen y que: “...no está corrompida por hombre, al contrario, que está bien cerrada y sellada.” Por tanto, nos encontramos con que la chica mintió al tribunal y que en realidad no se llegó a producir la violación, pero de todas formas ello no dejaría de indemne al agresor, claro está. Aunque si miramos un poco más atentamente el caso, éste podría llegar a darnos la sensación de que la joven quiere inculpar a su agresor de un modo u otro, siendo sus motivos probablemente el darle un justo escarmiento y que no escapase sin castigo por su acción.
Desafortunadamente no disponemos del veredicto del juez sobre el caso, pero mucho me imagino que el tal Joan debió ser absuelto al no haber delito en realidad, ya que parece que en este caso no se tuvieron en cuenta las intenciones sino los hechos, y así, si no había delito no había nada que castigar. Según Orriols, a la chica ya le habría bastado con su odorífera treta para salir indemne y evitar lo peor.
Hasta aquí un curioso caso de intento de violación en el que podemos comprobar que, al no existir penetración, no se consideraba delito y por tanto el hombre quedaba absuelto. Hoy día no hubiera sido así y el denunciado afortunadamente habría tenido verdaderos problemas con la justicia, pudiendo ir incluso hasta la cárcel. Pero aquellos eran otros tiempos, las mujeres tenían otro estatus y las leyes eran otras.
Salud, The Damned.

Bibliografia: Manuscrits del Bè i del Mal. (Arxius Vigatans ss. XIV-XVII) Lluís Orriols i Monset
Col·lecció Cami Ral nº 3
Rafael Dalmau, Editor. Barcelona 1993



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